El Valle de Lecrín esconde rincones que parecen sacados de otro planeta, y pocos lo demuestran tan bien como el Barranco de la Luna, en Saleres. Un estrecho cañón de origen kárstico excavado por el agua entre paredes verticales de roca, donde se camina por el propio río entre pozas, saltos de agua, fósiles marinos y una vegetación exuberante. Si buscas un plan que combine aventura, naturaleza y desconexión, esta es tu ruta.

Una ruta circular, refrescante y señalizada (SL-A 287 y SL-A 286)

El recorrido está perfectamente señalizado con carteles, postes y balizas de marcas blancas y verdes. Se inicia junto al cementerio de Saleres, donde se aparca el coche, y se compone de dos tramos oficiales:

  • Sendero Barranco de la Luna – entrada (SL-A 287): unos 1,3 km que descienden entre naranjos, limoneros y olivos centenarios hasta el fondo del barranco.
  • Tramo acuático: unos 500–600 metros se caminan por el lecho del río, flanqueados por paredes casi cerradas de gran altura por donde apenas se cuela la luz. A este paso se llega pasando bajo techos rocosos que parecen cuevas naturales y cruzando pequeñas pozas y saltos de agua.
  • Sendero Barranco de la Luna – salida (SL-A 286): unos 700 metros que ascienden entre campos de cultivo y frutales hasta regresar al punto de partida.

En total, una circular de unos 2,5 a 4 km y de dificultad fácil-media, con unos 150 m de desnivel. Es una de las rutas más refrescantes del valle, ideal sobre todo en primavera y verano; en verano el agua suele llegar entre los tobillos y las rodillas. Ojo: no es recomendable bajar con previsión de lluvia, ya que el caudal puede subir de forma súbita y provocar riadas.

Un grupo de 10… mejor que uno

Esta ruta brilla especialmente en grupo. El tramo acuático se convierte en una aventura compartida: ayudarse a trepar por las rocas, esperar a quien va más lento, reírse al salir empapados. Y el Valle de Lecrín está preparado para ello: en torno a Saleres hay numerosos alojamientos rurales capaces de alojaros juntos, con encanto y a pocos minutos del inicio de la ruta.

¿Te imaginas? Una casa rural o un hotelito a unos minutos del sendero, llegáis por la mañana, hacéis la ruta con calma, os dais un baño en las pozas, y volvéis al alojamiento para una comida tranquila entre amigos o familia. Fin de semana redondo.

Consejos para disfrutarla al máximo

  • Calzado: zapatillas de montaña ligeras o sandalias de agua con buen agarre. Mejor que el calzado de playa, porque el lecho mojado es muy resbaladizo. Y llevad ropa de recambio, toalla y una funda impermeable para el móvil.
  • Sentido de la marcha: haced siempre el barranco de arriba a abajo, en dirección del agua, y no entréis por la salida.
  • Manos libres: hay tramos donde hay que trepar o ayudarse con las manos, así que es preferible no llevar bastones.
  • Respeto total: no arranquéis fósiles ni toquéis las paredes. Este cañón es un tesoro geológico; conservémoslo entre todos. No dejes huella.

¿Y después de la ruta?

El Valle de Lecrín —el «valle de la Alegría»— tiene mucho más que ofrecer: encantadores pueblos como Saleres, Restábal o Melegís, el embalse de Béznar con su mirador de las Alvirillas, bares y restaurantes donde se come estupendamente… Todo a menos de una hora de Granada y a un paso de la Costa Tropical.

¿Te animas a organizar tu escapada? Alojamiento + ruta del Barranco de la Luna para vuestro grupo de 10: una combinación perfecta para descubrir el lado más mágico de Granada.

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